Personal, operación y seguridad
La infraestructura que hace que el resto funcione: quién trabaja, quién entra a qué, y cómo se reconstruye después lo que pasó.
Personal y ocupación
Legajo del personal y turnos
Datos, función y turno de cada persona. Un turno puede tener varios días con horarios distintos, que es como funcionan en la práctica y no como suelen modelarlo los sistemas.
Habitaciones
Distribución y ocupación, enlazada al legajo del residente para que la asignación no se lleve en una hoja aparte.
Turnos externos
Consultas fuera de la residencia: con qué prestador, en qué lugar de atención y quién acompaña. Enlazado al padrón de prestadores.
Rotaciones y grilla de trabajo
Quién cubre cada turno, armado sobre la rotación que ya usa la residencia. La grilla se ve entera, que es como se detecta el día que quedó sin cubrir —antes del día, no esa mañana.
Licencias y vacaciones en el calendario
Las ausencias previstas se ven en el mismo calendario que los turnos, no en una lista aparte que hay que cruzar a mano. Quien arma la cobertura del mes tiene las dos cosas en pantalla a la vez.
Cargos y profesionales
Cada persona con su cargo, y los profesionales en su propia pestaña con su matrícula: son los que después firman evoluciones, intervenciones y valoraciones, así que el dato tiene que estar una sola vez y bien.
Administración y finanzas
Finanzas y pagos de residentes, con la información de ocupación y consumos que ya está en el sistema. El censo PAMI sale de los mismos datos, sin rearmarlo aparte. Lo que sigue es la parte que en una planilla se lleva de memoria y se olvida el mes que estás ocupado.
Vencimientos que se resuelven
Cada vencimiento es una previsión, no un asiento: cuando llega la fecha se registra el gasto real, que puede diferir de lo previsto. Lo que nadie resolvió queda a la vista como atrasado, con los días de demora encima, en vez de desaparecer entre lo que ya pasó.
Descartar deja constancia
Un vencimiento no se borra sin más: descartarlo exige escribir por qué, y el motivo queda con la ocurrencia. Es la diferencia entre «esto no se pagó» y «esto no se pagó y sabemos la razón».
El importe que cambió se corrige una vez
Si el gasto real no coincide con lo previsto, se puede actualizar el ítem recurrente en el mismo momento, para que la próxima ocurrencia ya salga con el importe nuevo. La alternativa —corregirlo todos los meses— es como se desactualizan las previsiones.
Forma de pago en cada movimiento
Tomada del catálogo que administrás en Configuración, obligatoria al cargar. Las transferencias entre cuentas se marcan solas. Al confirmar un vencimiento se hereda la del recurrente y se puede cambiar solo para ese pago, sin tocar la configuración.
Cuenta corriente por proveedor
El saldo cuenta los pagos hechos desde la ficha del proveedor y los hechos desde la pantalla de Compras —que es como se paga casi siempre— sin contar dos veces el mismo pago. Y una compra anulada deja de sumar: plata que no se gastó no infla lo pagado.
Cobros y pagos, cada uno en lo suyo
La lista separa lo que entra de lo que sale, en valores positivos los dos, y el rojo queda reservado para lo atrasado. El tablero muestra solo los vencimientos de las cuentas sobre las que cada usuario tiene permiso.
Seguridad y auditoría
Una residencia maneja datos de salud. El sistema está construido asumiendo eso.
Permisos por módulo y por nivel
Los roles se arman a medida: quién ve, quién carga y quién administra, módulo por módulo. La cocina no necesita la historia clínica.
Ingreso con huella o rostro
En la tablet compartida del pasillo, cada persona entra con su biometría y a su propia cuenta: el dispositivo muestra el selector de cuentas y el sistema reconoce a cada usuario. Nadie termina registrando cosas a nombre de otro.
Horarios de acceso
Se puede restringir el ingreso de un usuario a su horario de trabajo, para que no haya sesiones abiertas a cualquier hora.
Auditoría
Cada acción queda registrada con usuario y fecha, incluidos los intentos de ingreso. Es lo que permite responder «quién cambió esto y cuándo» sin conjeturas.